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En Silencio

July 2, 2009 por Kiko Llaneras · 9 Comentarios

Han pasado muchos días desde que publiqué la última anotación, que además era un borrador que tenía escrito, y la razón es simple: no tengo tiempo, ni energías.

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Llevo meses con mucho trabajo, pero junio y julio están siendo especialmente duros. Por ejemplo, en las dos últimas semanas tres tareas me han dejado muy poco tiempo libre:

  • Corregir las prácticas de mis alumnos de aeronáutica (he quedado bastante contento con el trabajo, ojalá que ellos también)
  • Contestar a los revisores que evalúan mi último paper (un trabajo de meses en el que tengo puestas muchas esperanzas, así que lo inminente del rechazo/aceptación me tiene inquieto)
  • Preparar la charla que daré el miércoles en un congreso de la IEEE en San Petersburgo (en enero, pasar cuatro días allí parecia un plan genial, ahora mismo solo pienso en el “tiempo que voy a perder”)

Esto respecto a la falta de tiempo —primer ingrediente—, a lo que hay que sumar una novedosa circunstancia: estoy agotado.

Acostumbro a pasar diez horas en el trabajo y luego entretenerme haciendo gráficas con datos del paro o escribiendo sobre… bueno, sobre lo que leéis. En cambio, últimamente cuando llego a casa no tengo energías para seguir dándole a la cabeza. Me apetece exprimirme, pero como necesito dar el máximo a la mañana siguiente, me parece irresponsable forzar y me obligo a hacer algo relajado.

Sencillamente, creo que necesito mis vacaciones de agosto.

Bien, corto ya con esta diatriba; quería que supierais a que me dedico estos días y que volveré al ritmo habitual de publicación pronto.

P.S. Aprovecho para comentar algo anecdótico: el artículo sobre Cristiano Ronaldo apareció mencionado —y enlazado— en la portada de Abc.es y 20Minutos.es… pero, curiosamente, ninguno de los dos trajo demasiado tráfico, como podéis ver en esta figura.

Algunas anotaciones destacadas

El ordenador que ganaba juegos de guerra

June 21, 2009 por Kiko Llaneras · 20 Comentarios

15327066_4f66fd82f2_mjpg1En 1981, un informático de Stanford llamado Doug Lenat decidió inscribirse en un juego de guerra, el Traveller Trillion Credit Squadron.

El funcionamiento era simple: los participantes recibían un volumen con las reglas del juego y debían diseñar una flota de naves de guerra con un presupuesto de un billón de dólares; a continuación las flotas se iban enfrentando hasta obtener un ganador.

En realidad Lenat no era aficionado a estos juegos, sino que buscaba un reto para el programa de inteligencia artificial que había desarrollado, y que el llamaba Eurisko.

Lenat introdujo las reglas en su programa y dejó que éste buscara la mejor estrategia por si mismo. No le dio consejos ni le sugirió tácticas. Durante un mes Eurisko se ejecutó cada noche en cien ordenadores —ordenadores de 1981, hoy habría bastado un Ipod— en busca de una estrategia óptima.

Cuando llegó el torneo la mayoría de participantes desplegó alguna variante de una flota tradicional, con naves de diferente tamaño y todas bien defendidas. Eurisko planteó una estrategia diferente: gastó su billón de dólares en un número astronómico de pequeños botes, con armas poderosas pero sin defensa ni capacidad de movimiento.

Sus barquitos estaban ahí parados, abriendo fuego con sus enormes cañones, hasta que recibían el primer impacto y se iban al fondo. Pero no importaba porque eran legión.

Lenat ganó el torneo en un suspiro.

Las reglas cambiaron al año siguiente para penalizar el tipo de flota que había dado la victoria a Lenat, ahora las naves no podrían permanecer estáticas porque un criterio para ganar era la agilidad. Pero Eurisko volvió a sorprender con su estrategia: cuando una de sus naves era dañada, ésta se hundía a si misma y así la flota recuperaba agilidad. Por supuesto, Eurisko ganó de nuevo.

De convenciones y modelos

Me encanta el sabor ochentero de la historia —ese tono triunfal que precedió al fiasco de la inteligencia artificial— y las lecciones que de ella se pueden sacar. La primera nos la ofrece Malcom Gladwell, el autor del artículo del New Yorker en el que he descubierto a Eurisko:

No conocer las convenciones puede ser una ventaja

Los jugadores usaron su conocimiento de estrategia militar para llenar vacios en las reglas —”Las naves llevan motor, cargan defensas y no se disparan”, pensaron— y para aplicar estrategias tomadas de batallas reales. Eurisko, en cambio, se limitó al libro de reglas y le bastó.

Pero aún hay otra lección que sacar de esta historia:

Eurisko estaba demostrando que cualquier conjunto finito de reglas [cualquier modelo, añado yo] va a ser siempre una aproximación incompleta de la realidad

Esto es un axioma para los que trabajamos en modelización. En ocasiones se formula con un toque de humor, o algo similar al alcance de físicos e ingenieros, y uno dice aquello de «todos los modelos son erróneos, pero algunos son útiles».

Esta ley podría tener, incluso, consecuencias trascendentes: si el razonamiento se construye en base a reglas y modelos, nuestra comprensión cotidiana de las cosas estará condenada a ser aproximada e incompleta.

Algunos ejemplos de nuestro razonamiento… irracional:

Las elecciones europeas como ejemplo de circunscripción única (II)

June 17, 2009 por Kiko Llaneras · 6 Comentarios

Para seguir con las anotaciones dedicadas a las elecciones europeas, he pensado que era interesante extrapolar los resultados a un escenario de elecciones generales.

Aprovecharé también para mostrar de nuevo los resultados que se obtendrían con un único distrito, en contraste con el actual distrito provincial.

Elecciones generales con votos de europeas de 2009

La tabla muestra la composición del parlamento nacional si los votos del pasado domingo fueran los de unas elecciones generales. La extrapolación debe tomarse con cautela —la gente votará distinto en unas generales y habrá más participación—, pero sigue siendo un ejercicio interesante.

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  • La caída del porcentaje de votos del PSOE le haría perder 20 escaños.
  • Esto permite que la coalición de CIU-PNV-CC gane dos escaños y que IU-ICV gane uno… pese a que ninguno ha aumentado su apoyo en votos. Lo contrario le sucede a ERC-BNG-ARALAR.
  • UPyD duplica su porcentaje de votos y consigue un segundo escaño.
  • Pero lo más chocante es lo que ocurre con el PP: apenas ha ganado apoyo en las urnas —un 0,7%— pero su representación parlamentaria aumenta en 17 escaños, ¡más de un 10%!

¿Como se explica este trasvase de escaños entre PSOE y PP, si no ha habido trasvase de votos? La culpa, o al menos parte, la tiene la combinación de la circunscripción provincial y la ley D’Hondt1De hecho, este trasvase se reduce usando un distrito único: el PP habría pasado de 147 escaños en 2008 a 153 en 2009, es decir, se habrían traspasado 6 escaños en lugar de 17.

Resultado con distrito único y distrito provincial

El gráfico siguiente muestra el reparto de escaños que se obtendría en unas hipotéticas elecciones generales, con distrito provincial y con distrito único (destacando el efecto sobre partidos minoritarios):

simulacion_generales_circulos.png

Podéis comprobar que la presencia de los partidos minoritarios pasa del 9% al 15% cuando se usa una única circunscripción.Todos los partidos minoritarios ven aumentada su representación (IU, ICV, UPyD, ERC, etc) excepto los nacionalistas que son mayoritarios en su región de influencia (PNV). Además, algunos nuevos grupos se incorporan al parlamento (II, LV-GVE y PACMA).

Es importante tener en cuenta que este nuevo reparto no es arbitrario, sino que es un mejor reflejo —estrictamente hablando— de los votos emitidos:

simulacion_tabla.png

En definitiva, lo que consigue un distrito único —y sin cuotas— es una mayor proporcionalidad entre votos y escaños:

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  • La desviación que introduce el distrito provincial favorece las opciones mayoritarias, en perjuicio de las minorías. En los partidos de ámbito nacional ambos efectos se amplifican porque se repiten en cada provincia.
  • Esto supone que los nacionalistas no se ven particularmente penalizados; los nacionalistas mayoritarios en sus provincias ven reducida su representación, per el resto ganan representación.

Conclusiones finales

El sistema actual de circunscripción provincial conlleva un reparto de escaños poco proporcional con los siguientes inconvenientes:

  • Favorece a los partidos mayoritarios y perjudica a los minoritarios, especialmente a los de ámbito nacional.
  • Supone que muchos votos no tengan ninguna representación.
  • Provoca trasvases de escaños sin que existan trasvases de votos.
  • Es un reclamo para el voto útil, al dificultar que las minorías consigan escaños en provincias pequeñas y medianas.

Todos estos problemas se eliminan, o al menos se reducen, usando una única circunscripción. Sin embargo, hay argumentos a favor del sistema actual:

  • Un sistema que potencie las mayorías favorece la gobernabilidad al evitar que el parlamento quede atomizado.
  • La circunscripción provincial desplaza el reparto desde un modelo tipo “una persona un escaño” hacia otro tipo “una región un escaño”, que para algunas personas es preferible.

Además, pese a lo que se suele escuchar, la circunscripción única no hace más difícil que los nacionalistas consigan escaños. Sólo se podría argumentar que el resurgir de otras minorias —nacionalistas o no— perjudica a algunos nacionalistas de forma indirecta, porque aparecen nuevos partidos bisagra de cara a la formación de mayorías.

Como solución de compromiso se ha propuesto usar las comunidades autónomas como circunscripción e incrementar el número de escaños a 400 y asignar un porcentaje de los mismos por distrito único.

Como dije antes, a mi estas medidas me gustan por una razón fundamental: un reparto más proporcional dejaría de penalizar a las minorias y combatiría el voto útil, ayudando a frenar el bipartidismo inmovilista.

Anotaciones relacionadas

Notas:
  1. Ejemplo: sea una provincia con 5 escaños, con 50 votos para PSOE, 46 para PP y 4 para el partido OTRO. El PSOE tendría 3 escaños y el PP 2. En las siguiente elecciones OTRO arrebata 5 votos al PSOE y el PP conserva sus 46 votos… ¡sin embargo, un escaño se trasvasaría del PSOE al PP! []

¿Y si Cristiano Ronaldo no fuera el fichaje más caro de la historia?

June 11, 2009 por Kiko Llaneras · 27 Comentarios

Hoy hemos sabido que el Manchester United ha aceptado traspasar al Real Madrid a su jugador estrella, Cristiano Ronaldo, por una suma de unos 94 millones de euros.

Todos los periódicos, doméstico e internacionales, se hacen eco de la noticia con titulares del tipo «el traspaso más caro del deporte mundial», «Oferta Record», etcétera.

Sin embargo, quizás no sea realmente el fichaje más caro.

Para comparar cifras monetarias a lo largo del tiempo es imprescindible expresarlas en moneda constante o real, es decir, corregir el efecto de la inflación. ¿Por qué? Porque como sabréis por vuestros abuelos —que con una peseta iban al cine y les sobraba— el poder adquisitivo del dinero cambia.

Veamos, pues, cual es el ranking de los fichajes más caros si los expresamos todos en millones de euros de 2009:

Untitled.png Nota: El coste de cada traspaso, el nominal, lo he tomado de aquí.

Conclusión: Cristiano Ronaldo no es el fichaje más caro de la historia. Por poco, pero no ha superado lo que ya pago el Real Madrid —y Florentino— por traer a Zidane. 76 millones de 2001 que hoy equivaldrían a casi 97 millones.

En los próximos días se hablará de la rentabilidad del traspaso y se comparará con el de Zidane. Quizás entonces escuchemos a alguien decir que, efectivamente, se trata de cifras equivalentes. Pero eso no ocurrirá hoy, por supuesto. Ningún periódico va a renunciar a un titular magnífico para ponerse riguroso.

P.S. Por cierto, el traspaso de Kaka, que se decía que era el segundo más caro de la historia, ocupa un «vulgar» quinto puesto.

Anotaciones relacionadas

Las elecciones europeas como ejemplo de circunscripción única

June 10, 2009 por Kiko Llaneras · 11 Comentarios

meneamevotar este artículo en meneame?

Las elecciones europeas tienen una particularidad que no ha recibido la atención que merece: el reparto de escaños se realiza por circunscripción única y no por provincias como en las generales.

En las elecciones generales a cada provincia le corresponde un número de escaños y estos se reparten según los votos. De esa forma, en provincias medianas o pequeñas, los partidos más votados acaparan los pocos escaños en juego y el resto de votos queda sin representación, ya que no pueden sumarse a votos de otras provincias. Como consecuencia, la relación entre votos y escaños no esta proporcionada. El caso límite es ilustrativo: un partido con votos justos para obtener un escaño por provincia tendrá 54 asientos, un 15% del total, pero con un voto menos por provincia se quedaría sin nada.

Esta desproporción se debe al método D’hondt y, sobretodo, al uso de la circunscripción provincial. Para comprobarlo podemos comparar los resultados de las elecciones generales y europeas.

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Observad que pese a que el número de escaños es siete veces menor en las europeas —lo que aumenta el inevitable error de cuantificación—  con el distrito único el reparto ha sido más proporcional.

Otro indicio de la importancia de la circunscripción es la distinta estrategia que han empleado los partidos minoritarios. Pese a que en las generales lograron más representación (25 escaños frente a 3), los nacionalistas han formado grandes coaliciones, pero no así los minoritarios de ámbito nacional (UPyD concurre en solitario e IU con solo un socio nuevo). Como veremos, son estos últimos los partidos más perjudicados por el distrito provincial, lo que explica la paradoja.

El reparto de escaños con distrito único y con distrito provincial

Para completar este artículo he pensado en comparar los resultados de las últimas elecciones generales, las de 2008, con los que se habrían obtenido con una única circunscripción y sin cuotas mínimas.

generales08.png

  • El sistema actual de circunscripción provincial favorece a los partidos mayoritarios. Con un reparto más proporcional, el PSOE habría perdido 8 escaños y el PP 6.
  • Los nacionalistas mayoritarios en su área de influencia, como el PNV, pueden beneficiarse ligeramente, mientras que los nacionalistas minoritarios se ven algo perjudicados.
  • Sin embargo, los más perjudicados son los partidos minoritarios de ámbito nacional, cuyos votos se dispersan por todo el país sin sumarse para formar escaños. Con un único distrito IU habría pasado de 2 a 14 escaños y UPyD de 1 a 4.

Además, al dificultar que las minorías consigan escaños en las provincias pequeñas y medianas, el sistema actual es un reclamo atroz para el voto útil (tened en cuenta también que es un fenómeno con realimentación: el voto útil genera más voto útil).

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Nota: Estas conclusiones coinciden, por ejemplo, con las de Malaprensa.

Los argumento a favor de la circunscripción provincial

Hemos visto que la circunscripción provincial provoca que el reparto sea poco proporcional y que muchos votos acaben sin representación parlamentaria, lo que a priori es bastante chocante. Sin embargo, hay argumentos para apoyar este tipo de sistemas electorales:

(1) Un sistema poco proporcional que potencie las mayorías favorece la gobernabilidad, evitando que el parlamento quede demasiado atomizado.

(2) La circunscripción provincial desplaza el reparto desde un modelo tipo “una persona un escaño” hacia otro tipo “una región un escaño”, que algunos consideran conveniente. Por eso permite las minorias concentradas —las que aglutinan muchos votos en una región— pero penaliza a las demás.

Conclusiones

Seguramente la clave de este asunto es una cuestión política, que se concreta en el segundo punto que acabo de mencionar, sobre la que cada uno tendrá una opinión. En cualquier caso, a priori, encuentro poca justificación en usar la provincia como circunscripción electoral, cuando son las comunidades autónomas las unidades de gobierno descentralizado. Otra opción que se ha propuesto, y que me gusta, para mejorar la proporcionalidad de nuestro sistema electoral es incrementar el número de escaños a 400 —el máximo que admite la constitución— y asignar un porcentaje de los mismos por distrito único.

Estas medidas darían lugar a un reparto de escaños más justo con las minorias y combatirían el voto útil, ayudando a frenar el bipartidismo inmovilista con el que tanta gente está descontenta.

P.S. Mañana publicaré un artículo complementario usando los votos del domingo en una simulación de los resultados que se habrían obtenido de ser unas elecciones generales.

En un artículo anterior vimos que la ley D’hondt también potencia las mayorías y resta proporcionalidad al reparto, pero que su efecto era menor que el de la circunscripción.

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    En Silicio es un blog escrito por Kiko Llaneras, un joven investigador.

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