Volviendo a casa de trabajar realizar mi actividad como investigador en formación en régimen de beca, me he cruzado con un grupúsculo de señoras que mantenían una conversación agitada. Dado su volumen de voz no he podido evitar escuchar su conversación (en realidad me ha picado la curiosidad):
SEÑORA 1: Chica, el sabía muy bien lo que se iba a encontrar, ______. No se que se esperaba. [Tono de censura/reproche]
SEÑORA 2: Claaroo. si no, ¿porque se metió allí?, ¿eh? ¿para que se hizo ______? [aspavientos, alteradilla, como un perro dando dentelladas con los incisivos]
SEÑORA 3: Lo que tiene que tener es mano izquierda, para ir ganándoselos poco a poco. [con el tono ligeramente conciliador y entendido de quien ha leído algo al respecto en la revista de Ana Rosa]
Al contrario de lo que pueda parecer, las señoras no hablaban de un funcionario de prisiones, sino de un profesor. Por lo visto sus hijos lo maltratan o algo similar. pero en un giro inverosímil de los hechos -que da fe de su capacidad para la objetividad- resulta que la culpa es del profesor.
Completando los huecos, el diálogo resulta aún más asqueroso. El primer hueco se completa con “niños de entre 13 y 18 años” y el segundo con “profesor“. Y que conste que no son añadidos míos, sino que eso es lo que han dicho.
Si los padres creen i) que es normal y aceptable que los “niños” de entre 13 y 18 años den miedo y ii) que son necesarias personas con vocación de policía y capacidades de negociación (al nivel de Michelle Pfeiffer en Mentes peligrosas) para enseñarles física y literatura a sus hijos… vamos apañados.
Nota: Por lo visto, el problema ha llegado a la universidad (en la nuestra hay carteles en las puertas para reafirmar la autoridad del profesor, ya que por lo visto se han incrementado los problemas de indisciplina mala educación en el aula).
Nota: No he podido evitar el estilo teatrero y la inclusión de apostillas en el diálogo. Pero estoy leyendo a Shakespeare, y me hacía ilusión (he empezado con Macbeth y tengo La tempestad en cola, ¿alguna recomendación?).
Etiquetas: curiosidades, educación, niños


4 respuestas hasta ahora ↓
1 carlos // Jan 17, 2007 a las 08:59
Lamentablemente siempre pensamos que los tiempos pasados fueron mejores y que nosotros de jóvenes nos portábamos mejor. Lo que me preocupa, es que actualmente lo segundo sea cierto. Y nosotros ya estábamos bastante desmadrados comparados con la generación anterior. A nuestros padres si les contaban en el colegio que eramos unos mal educados se les caía la cara de vergüenza, pensando que nos habían educado mal. Hoy en día dicen: I) qué quién eres para decir eso de su hijo. II) Que no sabes tratar con ellos. III) Si es así (que están mal educados) se debe a la educación que les da el colegio.
Reflexiones a parte, yo no he tenido ningún problema con ningún alumno por falta de disciplina, vamos con pocos alumnos y de 20 - 21 años, aún no pasan esas cosas.
2 lucia // Jan 17, 2007 a las 09:01
La que se os viene encima, futuros profes… Y es el tópico, pero es verdad de la buena: lo peor son los padres, o si no la mujer esa que hace dos semanas pegó a una profe, de pinta era tan normal, una mujer trabajadora de clase media, bien vestida…
Lo que me extraña es que estas cosas pasen en la Universidad, donde si pasas de ir a clase pues no vas.
3 Nachete // Jan 17, 2007 a las 09:12
Mi recomendación sobre Shakespeare:
Cuando acabes Macbeth, léete Hamlet, y El Sueño de una Noche de Verano y La Tempestad los guardas para el final, los disfrutarás más.
4 Emilio // Jan 17, 2007 a las 11:38
Yo ya voy a clase con chaleco antibalas y un bate de beisbol. Cuando escucho a algún alumno levantar la voz por encima del nivel susurro me pongo delante de su pupitre en posición de batear y con sonrisa de loco perturbado le digo: Vamos, alégrame el día.
Mano de santo.
Hablando en serio, la verdad es que es bastante triste y la culpa es de los padres, que las visten… digo, que se desentienden de educarlos.
Yo tenía claro que si no me metía en la Uni, a currar donde fuera, pero que oposiciones a secundaria ni loco. Manías de uno, que se estima su vida
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