Una de las cosas buenas de esto de las bitácoras es que puedes conocer la opinión de otras personas. A veces no las compartes en absoluto y otras veces si. Lo mejor, cuando gente con otra experiencia y diferente perspectiva llega a conclusiones parecidas a las tuyas*:
En el caso de España, me parece que confundimos la causa con el efecto. Se dice “El español es vago” luego “La economía no es buena”. Cuando en realidad posiblemente el razonamiento es al contrario, el español es vago porque la economía no le presenta incentivo para el esfuerzo. Hector pone como ejemplo el estudiante universitario, argumentando que el héroe es el que aprueba en revisión estudiando el día antes, y el pringao es el que estudia 2 meses para sacar buena nota. Sin embargo, ¿qué motivación tiene el estudiante para el esfuerzo? En EEUU existen fuertes diferencias salariales según la universidad de la que provengas, y las notas que tengas, en cambio en España, debido a la situación económica los premios al esfuerzo son muy limitados. El efecto es parecido en las empresas, con sueldos bajos y pocas posibilidades de cambio, no existe motivación más allá de conservar lo que se tiene y el placer personal. Es la situación económica la que provoca la falta de movilidad social, y esta la falta de motivación, lo que lleva a la ley del mínimo esfuerzo, y no al contrario.
(Valores culturales y economía, Pablo de Regreso al futuro)
Si el sistema –ya sea la economía, el mercado de trabajo, la universidad o las instituciones de investigación pública– no premia el esfuerzo, la perseverancia y el sacrificio, ¿es inteligente esforzarse, perseverar y sacrificarse? Quizás no. Si, ya se que hay recompensas distintas de las regladas –como la realización personal, el reconocimiento de unos pocos, etc.– pero eso no es razón para que las primeras no existan. La realización personal esta muy bien –es más, la practico cuando puedo– pero no da de comer, no cotiza a la seguridad social, no paga facturas, no sirve de aval. Creo recordar que Maslow lo tenía bastante claro. Lo ilustraba pintando una pirámide: la nómina y las tarjetas de crédito están abajo, justo encima de los bocadillos y los genitales, pero las medallas y los libros con tu firma están bastante más arriba.
Pese a todo, no puedo ser totalmente optimista. Creo que este razonamiento, aunque acertado, no explica totalmente la reticencia ibera hacia determinadas formas de perseverancia. Creo que no somos muy dados –yo el primero– a perseguir de forma sostenida metas a largo plazo, creo que nos falta un poco de confianza. O como decía Varsavsky hace unos días, nos sobra humildad. O igual no. A lo mejor somos un poco inútiles. En ese caso, al menos somos conscientes de ello. No hay nada más dañino que un idiota que ignora su condición. No se, quizás seamos un poco mierda. Sin acritud.
*En realidad lo mejor es cuando lees algo que te hace cambiar de opinión. O por lo menos te hace recapacitar y ser crítico con tu postura anterior. Lamentablemente, lo segundo pasa poco y lo primero casi nunca. Mea culpa.
Etiquetas: Sin etiquetar


4 respuestas hasta ahora ↓
1 Joaquim Curto // Oct 12, 2007 a las 12:16
Veo que la entrada de kirai no sólo me instó a mi a escribir algo en mi página, sinó que ha sido todo un fenómeno! A ver, ya he comentado respuestas sobre este tema en el post de regreso al futuro, en el de kirai y en el mio propio (www.joaquimcurto.es). Y, poco a poco, después de ir leyendo otros puntos de vista, si bien no he cambiado de opinión, si he acotado mucho más el perímetro. Creo que si bien lo que dice Pablo es cierto, no creo que dé una explicación que lo englobe todo. De la misma manera pienso sobre la opinión de Héctor de Kirai. Lo que introduces tú sobre la falta de confianza de los españoles es bastante cierto. Sin embargo, creo que no se trata de falta de confianza, sinó que estamos bastante acostumbrados a idealizar lo de los otros, su sistema educativo, el aparato gubernamental… y a criticar el nuestro propio. Eso sí, sin ofrecer alternativas viables. No es que nos falte confianza, creo yo, sinó que tendemos a pensar que lo nuestro es peor. Más aún, en muchos casos es una falta de voluntat general. Y entre la carencia de incentivos económicos, nuestra poca disposición social hacia el trabajo duro y el esfuerzo personal y nuestra costumbre a pensar que lo que tienen los otros es mejor que lo nuestro, hace de ello una combinación que nos lleva a la situación actual. O al menos, eso cree un humilde servidor.
Un saludo,
Joaquim Curto
2 KikoLlan // Oct 14, 2007 a las 15:23
Si, la entrada ha tenida bastante difusión, de hecho hoy la he visto enlazada en el blog salmón, creo.
Yo, como tu, veo parte de razón en los razonamientos de Hector y Pablo. Y aunque puede ser que a veces seamos muy autocríticos y otras veces tendamos a idealizar lo ajeno, creo… creo que otras veces lo ajeno es simplemente mejor
(i.e. por culpa de nuestras instituciones o por culpa de nuestro carácter, somos menos perseverantes y menos sacrificados. En cualquier caso, es culpa de nuestra cultura.)
3 Especial navideño: lo + destacado de En Silicio // Dec 28, 2007 a las 18:42
[…] ¿Vagancia española o falta de incentivos? […]
4 alf // Jan 3, 2008 a las 10:36
Me temo que esto es un tema como el presupuesto del fútbol muy opinable. En la formación del precio, que para quien lo cobra es un premio que le permite resarcirse de los costos (no solo materiales) el que lo ha de percibir ha de intentar sacar provecho si por la razón que sea des fallece mira es lo que hay. Permiteme sugerir la lectura del “economista… son veintitantos euros la economía tambien tiene algo que ver la motivación de l
Deja tu comentario