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    • Siempre he aborrecido a los ricos, pero adoro el aprendizaje, la ciencia, el intelecto y la mente. Aunque me haya puesto en todo momento de parte de los más desvalidos, también he creído en el principio de la aristocracia.
      Harold Nicolson
  • Nuestra falibilidad a la hora de emitir juicios, o porqué nada es tan importante

    February 11, 2008 · 6 Comentarios

    He léido una frase en un artículo de Kahneman —ganador del Nóbel de economía en 2002— y me ha encantado:

    Nada en la vida es tan importante como tú piensas que és cuandos estás pensando en ello.

    D. Schkade & D. Kahneman

    Como he extraído la cita de un artículo científico, no se trata de una simple hipótesis, sino de un hecho probado. Sirva de prueba el experimento que se describe en el artículo.

    Experimento: ¿las citas nos hacen más felices?

    El experimento consistía en preguntar a unos estudiantes:

    1. ¿como de contento estas con tu vida en general?
    2. ¿cuantas citas has tenido en el último mes?

    La correlación entre las respuestas a las dos preguntas era estadísticamente cero; es decir, los estudiantes con más citas no eran más felices ni viceversa.

    Pero si las preguntas se hacían a otro grupo en orden inverso, la correlación ascendía al 0.66. La pregunta sobre las citas hacía destacar ese aspecto de la vida y llevaba a los estudiantes a exagerar su importancia cuando se les planteaba la pregunta respecto a su felicidad.

    Sobrevaloramos lo que sabemos y respondemos con cliches

    fractal_art.jpgOtro ejemplo del mismo fenómeno se da con las personas que han experimentado un cambio significativo en su vida —como ganar la lotería o casarse— y que por tanto piensan mucho en ello. Pero su atención pronto cambia a otras cosa, y en seguida pasan más tiempo disfrutando o padeciendo con experiencias como desayunar o ver la televisión. Sin embargo, es muy posible que recuerden su nuevo status si les preguntas si están satisfecho con su vida.

    En realidad nuestra felicidad depende de muchos factores, pero si nos vemos obligados a emitir un juicio sobre la cuestión —lo que sin duda es algo difícil— tiramos mano de la información disponible y nos ceñimos a los cliches: salud, dinero y amor.

    Tomamos decisiones mal informados

    Parece sensato aceptar que sobreestimamos la importancia de casi todo —¿quien no se recuerda magnificando un problema?—, pero quizás seamos menos conscientes de las consecuencias de dicho comportamiento.

    La realidad es sumamente compleja, pero cada día tomamos decisiones y emitimos juicios basándonos en información incierta e insuficiente: perseguimos un ascenso, decidimos aprender chino porque es el idioma del futuro y compramos una vivienda porque alquilar es tirar el dinero. Pero es posible que estemos magnificando cosas: el dinero extra asociado al aumento podría tener una incidencia mínima en nuestra vida, olvidamos que los chinos están aprendiendo inglés en masa, y despreciamos los inconvenientes de la compra de una casa en un mercado bajista (1, 2).

    Esta idea —nuestra tendencia a sobreponderar la información disponible— y en general nuestra falibilidad a la hora de emitir juicios y tomar decisiones subyace en los trabajos de Kahneman que he leído y creo que es lo que los hace tan interesantes.

    

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