— ¿Y para qué descomponer la sociedad? ¿Es que se va a construir un mundo nuevo mejor que el actual?
— Sí, yo creo que sí.
— Yo lo dudo. Lo que hace a la sociedad malvada es el egoismo del hombre, y el egoismo es un hecho natural, es una necesidad de la vida. ¿Es que supones que el hombre de hoy es menos egoísta y cruel que el de ayer? Pues te engañas. ¿Si nos dejaran!; el cazador que persigue zorras y conejos cazaría hombres si pudiera. […] Es que tú crees que el egoismo va a desaparecer? Desaparecería la humanidad. ¿Es que supones, como algunos sociólogos y los anarquistas, que se identificará el amor de uno mismo con el amor de los demás?
— No; yo supongo que hay formas de agrupación social unas mejores que otras, y que se deben ir dejando las malas y tomando las buenas.
— Esto me parece muy vago. A una colectividad no se le movera jamás diciéndole: Puede haber una forma social mejor. Es como si a una mujer se le dijera: Si nos unimos, quizá vivamos de una manera soportable. No, a la mujer y a la colectividad hay que prometerles el paraíso […] Los semitas inventaron un paraíso materialista (en el mal sentido) en el principio del hombre, el cristianismo, otra forma de semitismo, colocó el paraíso al final y fuera de la vida del hombre y los anarquistas, que no son más que unos neocristianos, es decir, neosemitas; ponen su paraíso en la vida y en la tierra. En todas partes y en todas épocas los conductores de hombres son prometedores de paraísos.
— Sí, quizá; pero alguna vez tenemos que dejar de ser niños, alguna vez tenemos que mirar a nuestro alrededor con serenidad. ¡Cuántos terrores no nos ha quitado de encima el análisis! Ya no hay monstruos en el seno de la noche, ya nadie nos acecha. Con nuestras fuerzas vamos siendo dueños del mundo.
Este diálogo genial es un extracto de El árbol de la ciencia, de Pío Baroja.
Lo que me gusta del texto es que relaciona grandes temas: la naturaleza egoista del hombre, la justicia social, el comportamiento de las colectividades, los procesos revolucionarios, etc. Además, son evidentes las reminiscencias de lo dicho por Hobbes con respecto al debate sobre la naturaleza maligna o bondadosa del hombre y del papel de garante que esta visión otorga a la sociedad. Como dice el personaje de Baroja: “Ya no hay monstruos en el seno de la noche, ya nadie nos acecha”… “alguna vez tenemos que dejar de ser niños”.
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4 respuestas hasta ahora ↓
1 anllogui // Apr 20, 2008 a las 19:53
Desde hace unos meses estoy leyendo bastante sobre este tema, y de vez en cuando tengo alguna conversación con un amigo psicólogo. Al final mi conclusión después de todo (no queda cerrada por supuesto) es que si se prolonga una sociedad como la actual (en estos momentos la menos mala), dentro de 5000 años habremos borrado de nuestros genes muchos instintos animales de supervivencia (miedo a los bichos y a los animales que se arrastran por ejemplo), y nuestro neocortex porfín dominará casi al completo nuestro cerebro primitivo reptiliano.
Aunque si te digo la verdad, yo me quedaría como estoy!! XDD
2 KikoLlan // Apr 20, 2008 a las 23:02
mmm, puede ser. Aunque parece difícil mantener una sociedad humana en equilibrio tanto tiempo ¿no? Piensa en las barbaridades que se han hecho en el siglo XX, y en las que todavía se hacen en muchos lugares del mundo.
Si hay algún conocedor del state-of-the-art sobre evolución en la sala nos podría decir cuales son las constantes de tiempo de los cambios evolutivos… es decir, cada cuanto tiempo (de media, claro) se produce una mutación exitosa.
3 DarkSapiens // Apr 21, 2008 a las 18:04
Bueno… para que se produzca ese tipo de evolución se requeriría que la gente con mayor potencial para esas capacidades tuviese más éxito reproductivo… y no estoy seguro de que eso esté teniendo lugar en estos momentos.
Sobre el tema de la entrada, ¿has leído la Trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson? Muestra una visión enormemente realista sobre la posible consecución de una sociedad mucho más próxima a lo utópico en un futuro no tan lejano…
4 KikoLlan // Apr 21, 2008 a las 18:14
Dark, para que se vayan extinguiendo los “genes miedosos” quizás es suficiente con que estos no representen una ventaja de supervivencia… así dejarían de seleccionarse. Es decir, podríamos perder estos genes poco a poco…
Respecto a Marte, leí el primer tomo hace mucho tiempo, aunque no acabo de engancharme. No recuerdo demasiado, la verdad. Respecto a ci-fi, mi novela sobre Utopías favorita es “Los desposeidos” de K. Le Guin, que describe un mundo donde no existe el concepto de propiedad. Es muy chulo.
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