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Universitarios respondiendo con “sus palabras”

April 7, 2008 por Kiko Llaneras · 10 Comentarios

Ayer, saliendo de la universidad, escuché a una estudiante que hablaba a gritos por el móvil, radiando sus impresiones del examen que presumiblemente acababa de hacer. Fue solo una frase, pero me tuvo ocupado el resto del camino:

Bueno, no me lo sabía bien… pero lo he explicado con mis palabras.

Si tienes entre 8 y 16 años, la frase “con mis palabras” tiene cierta razón de ser. O al menos tiene un significado: si no te has aprendido algo de memoria, pero lo has entendido, lo puedes explicar con tus palabras. Y me parece perfecto.

De hecho, una respuesta ideal de un chaval de 14 años no sería repetir letra por letra lo que dice el libro —o peor, lo dictado por el profesor— sino una versión simplificada y digerida “con sus palabras”, pero que denotase un esfuerzo por expresarse “como el libro”, que incluyese palabras claves y que reflejara la lógica y la estructura del original. Ese sería el tipo de respuestas a potenciar.

395970515_8564ed2e63_m.jpg Pero un estudiante universitario no puede escribir “con sus palabras”. En realidad, no debería existir eso de “sus palabras” sino que éstas tendrían que ser las palabras de todos: ya no vale jugar en la liga infantil de la expresión escrita. Porque, no nos engañemos, sus palabras no van a multiplicarse y acoplarse de la forma correcta el dia que le den el título.

No me mal interpretéis, es normal que cuando no has estudiado un tema a fondo digas cosas como que no has podido ser suficientemente preciso, que has sido poco conciso, poco claro, o que incluso has omitido cosas y cometido algunos errores. Pero no admito la disculpa de decir que, como no has sido capaz de soltar el rollo de memoria, lo has expresado con tus palabras. Me suena tan infantil… como preguntar si el libro es muy gordo o si tiene dibujos.

De nuevo, el problema esta en el sistema de educación universitario. En estudios superiores no se debería examinar la memoria en absoluto1, sino el entendimiento de lo estudiado. En la universidad no debería ser posible responder recitando las palabras de otro —un libro o un profesor— sino que el alumno debería hacerlo siempre con su propia redacción… pero con rigor y corrección y no con “sus palabras”.

P.S. Todo lo dicho aquí aplica más bien en letras o en asignaturas donde se redacta. Obvio. Por suerte, eso de “lo he calculado con mis números” todavía no lo he escuchado nunca.

Notas:
  1. El estudio memorístico tiene algún sentido en niños y adolescentes, que tienen un vocabulario y una capacidad de expresión limitadas, porque memorizar les permite mejorar esas facetas. []


10 respuestas hasta ahora ↓

  • 1 maria lupita // Apr 7, 2008 a las 02:49

    Pues yo, como profesora universitaria, prefiero que los estudiantes digieran la información y me la cuenten con sus palabras, pero con precisión. Una cosa no quita la otra. NUNCA deberíamos obligar a nadie a que se aprenda nada de memoria. Eso no sirve y no es pedagógico. En España hay demasiado de eso. Nosotros no somos “lectores de apuntes” y ellos no son papagayos.

  • 2 Rikel // Apr 7, 2008 a las 15:24

    ¡Pues yo sí lo he oído alguna vez! Y espero que no te llegue nunca a la revisión de algún examen uno de los personajes que calculan las cosas con “sus números”.

    En cuanto a lo que dice lupita, hay muchas veces que las cosas sí se tienen que aprender de memoria, simplemente porque no queda otra.
    Ejemplos: nombres de los huesos, kanjis japoneses, reyes de España, …

  • 3 alf // Apr 7, 2008 a las 17:18

    Es de agradecer un afán de mejora de calidad (en lo que sea que no andamos tan bien) No quisiera ser malicioso. Pero deducir todo “eso” por un trocito de conversación… es preocupante podría haber alguna explicación.

  • 4 KikoLlan // Apr 7, 2008 a las 18:14

    Maria, coincido contigo, claro. Lo mejor es que el alumno demuestre que ha digerido la materia y no que recite un libro o los “apuntes”. Pero claro, hay que hacerlo con rigor y corrección, y es ahí donde eso de “con mis palabras” no tiene cabida, porque asumo que un estudiante de esa edad ya sabe expresarse correctamente, y que por tanto no debería existir esa distinción entre sus palabras y las del resto.

    Resumiendo: que un alumno puede, y debe, dar respuestas digeridas, pero bien expresadas.

    En realidad, parte de la clave esta en la pregunta: una buena pregunta no puede responderse recitando los apuntes, sino que exige que el alumno tenga digerido el material.

    P.S. He modificado el texto de la anotación, porque había sido poco claro. Creo que ahora se me entenderá algo mejor. Aunque no estoy muy contento con mi capacidad de expresión escrita en esta anotación… que pertinente ¿no?

  • 5 KikoLlan // Apr 7, 2008 a las 18:33

    @Rikel, ojalá me lleguen, porque eso querrá decir que habré pillado una plaza de profesor de verdad, cosa que pinta difícil a día de hoy.

    @Alf, desde luego, la pobre chica no debería molestarse si llega a leer esto. Estoy bastante seguro de que yo he usado esa misma expresión, en realidad. Digamos que escucharla a ella me hizo pensar y que después vomite esta reflexión aquí. Es solo una reflexión de bitácora y nadie debería tomarla muy en serio :-)

  • 6 Liz // Apr 7, 2008 a las 19:37

    Durante la publicación del informe Pisa (creo que se escribe así), escuche algo que me pareció muy significativo, decía algo así;

    Los mayores tendemos a exigir a los alumnos (e hijos) la capacidad de comprensión y expresión que nosotros consideramos “normal” y que como adultos poseemos.

    A nivel personal, me ha pasado en alguna ocasión el tener que explicar a algún compañero alguna asignatura que yo ya había superado, y por tanto, asimilado. Sus dudas siempre me han parecido demasiado estúpidas y claras de un entendimiento cero de lo que estaba haciendo. O como cuando retomas un libro para recuperar conceptos perdidos en la memoria y ves esas graciosas anotaciones a pie de pagina y te dices ¿Dios, pero que coño estaba yo entendiendo aquí?.

    Quizás, esta perspectiva y claridad se alcanza sólo cuando uno ha comprendido y dejado reposar, como el buen vino, los conceptos.

  • 7 alf // Apr 8, 2008 a las 15:57

    Aunque coincido muchos puntos y por supuesto estoy convencido de la necesidad de mejora general. Hay comentarios que se pueden expresar con otra “sensibilidad”. manera como me parece que has hecho.

  • 8 KikoLlan // Apr 8, 2008 a las 20:22

    @Liz, es cierto que cuando dominas ciertos temas, es muy difícil “entender” al que no lo entiende. Supongo que esa es una de las dificultades de ser profesor… ¿como explicas que es la suma? ¿o por qué es así?

    @Alf, era una anotación “en caliente” y medio en broma. Es decir, creo en lo que digo, aunque si tuviera a la chica delante se lo explicaría con otras formas, por supuesto. Ya te digo, creo que yo mismo he usado esa expresión, con un significado ligeramente distinto, y no condenaría a nadie por usarla. Solo creo que es desacertada y que evidencia un problema grave de la enseñanza universitaria actual.

  • 9 Ana // Apr 9, 2008 a las 11:01

    Por otro lado, desde la perspectiva del alumno (y, lamentablemente, mi experiencia personal), es cierto que muchos profesores son incapaces de salirse de su guión, que ahora con la modernidad viene marcado inevitablemente por las diapositivas del power-point.
    Si tu “maestro” (me encanta esa palabra) no lo es tanto, es decir, es incapaz de transmitirte el conocimiento más allá de lo que puede recitar de memoria, entonces es prácticamente imposible que obtenga de ti una respuesta razonada y exacta.
    Luego está lo de la falta de interés-madurez-capacidad del alumnado para alcanzar el rigor necesario, pero ése es otro tema.

  • 10 KikoLlan // Apr 10, 2008 a las 09:01

    Desde luego, un buen profesor —y no una sucesión de transparencias o el clásico dictado— es la mejor forma de conseguir esas buenas respuestas. Aunque pensando en la universidad, un alumno podría llegar a razonar sobre la materia pese a tener un mal profesor… vamos, que tiene la capacidad de poner más de su parte.

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