Seguramente habéis presenciado alguna discusión sobre la existencia de la objetividad: ¿es posible ser completamente objetivo? ¿puede un medio de comunicación ser imparcial? ¿debe siquiera intentarlo?
Yo soy de los que piensan que sí, que sí existe, y que alguna gente lo niega para difundir la idea de que la verdad está en la equidistancia (falacia obvia).
Para apoyar mi punto de vista siempre cuento la misma anécdota, una de mis favoritas, que es la historia que quería compartir hoy.
La anécdota…
Hace quince años, en una reunión familiar, mi padre charlaba con algunos de mis primos mayores. Entonces apareció uno de los pequeños —que tendría cinco o seis años— y deseoso de participar en la conversación nos anunció que había sido su primer día de colegio.
“¿Sí? ¿y cómo ha ido el primer día?” —Le preguntó mi padre. Mi primo se quedo pensando un momento y luego contestó con seriedad.
“Muy bien, muy bien. Sólo han llorado dos.”
Y tras una breve pausa, apuntilló: “una niña y yo”.
Me encanta la historia porque demuestra que hasta un crio de cinco años puede ser objetivo. Mi primo se había pasado el día llorando sin parar, pero eso no le impidió observar al resto de niños y concluir que, en términos generales, el comienzo de curso había sido todo un éxito.
Así que, ya sabéis, la objetividad existe y esta al alcance de un niño que se ha pasado el día llorando.
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15 respuestas hasta ahora ↓
1 Folken // Apr 14, 2009 a las 00:43
Tu primo tiene madera de investigador.
Está claro que no siempre y en todos los casos se puede ser objetivo, pero en la gran mayoría: sí. O al menos suficientemente objetivos para tratar los temas con el suficiente rigor.
Defender lo contrario es ser un fanático del relativismo New Age o alguien a quien le gusta refocilarse en su ignorancia al creerse menos ignorante que quienes le rodean. O las dos cosas, que no son incompatibles.
2 Ligrathus // Apr 14, 2009 a las 01:41
muy chula la anécdota.
3 orayo // Apr 14, 2009 a las 02:21
Una anecdota de crack!
Se puede ser objetivo. Definamos la objetividad como el 98% de la OBJETIVIDAD.
salu2
4 Juan // Apr 14, 2009 a las 14:31
Muy interesante la anectoda y el artículo, y lo digo con toda objetividad, por lo menos, con la mía. Saludos.
5 Orlando // Apr 14, 2009 a las 19:29
¿Estás seguro de que tu primo vio a todos los niños que lloraron el primer día de colegio?
Desde mi punto de vista, la objetividad es imposible (incluso en física, pensad en en el espacio-tiempo relativo). Lo que sí se puede ser es ético: si tu primo hubiera dicho que él sólo vio llorar a dos niños, uno de los cuales era el mismo, puede que no haya sido 100% objetivo, pero seguro que hubiera sido 100% honesto (a efectos prácticos, para mí fue perfectamente sincero en sus apreciaciones, dicho sea de paso).
6 Uno de tus primos pequeños // Apr 15, 2009 a las 00:03
Hola primo,
¿qué primo fue el del anécdota?
7 Kiko Llaneras // Apr 15, 2009 a las 00:08
B. Un día dile a mi padre que te cuente la historia en directo, es muy buena. Por cierto, no sé si B. se acordará… (voy a pasarle el enlace).
8 Kiko Llaneras // Apr 15, 2009 a las 00:10
Por cierto, podéis votar la historia en Meneame: http://meneame.net/story/historia-de-objetividad-nino
9 Emilio // Apr 15, 2009 a las 00:32
Venga, que salga B. y confirme que sigue siendo un tío objetivo.
Muy buena la historia.
10 Uno de tus primos pequeños // Apr 15, 2009 a las 00:59
Jeje, muy bueno, ya le preguntaré a B.
Ah, y sin falta en la próxima reunión familiar le pregunto a tu padre.
Un abrazo
11 alf // Apr 17, 2009 a las 12:44
objetividad o candidez (inocencia…) ?
El problema no es la teórica objetividad, sino tener que “comulgar con ruedas de molino”.
Simpática anécdota
12 A.B. // Apr 17, 2009 a las 12:56
Qué buena la historia. Parece que es cosa de familia
13 Qué ocurre si dejas de dar dinero a los “gorrillas” // Apr 30, 2009 a las 11:03
[...] La anécdota de la objetividad y el niño [...]
14 Por qué (algunos) funcionarios deben ser funcionarios // Dec 28, 2009 a las 14:26
[...] La historia de la objetividad y el niño Categorías: Economía, Sociedad [...]
15 guardafaro // Jun 19, 2010 a las 22:07
Excelente anécdota y excelente respuesta para un crío.
Solo que, a mi parecer, el haber calificado ese primer día de colegio como bueno (malo o cualquer otro calificativo) es una acción subjetiva. Lo objetivo fue poder decir que (al menos en su salón de clases) solo lloraron dos y él fue uno de ellos.
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