Singapur (que William Gibson describía como un “Dysneylandia con pena de muerte”) dedica un 25% de su presupuesto a educación, investigación y desarrollo. Parece que tienen un plan. Pero claro, Singapur podría estar en un error. ¿Que pasaría si no viviésemos una revolución? ¿Y si la información no se convierte en un elemento clave del futuro? Siga soñando. (Fuente: Funky Business)
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