El otro día me di cuenta (por que alguien me lo dijo) de que vivir en la costa tiene también sus inconvenientes. En realidad es una cuestión de geometría obvia: el mar reduce el área poblada a tu alrededor, limitando el número de ciudades que puedes visitar en pocas horas. Como ejemplo, podéis comparar los alrededores de Benidorm con los de Madrid. La diferencia en cuanto a capitales de provincia cercanas es abismal.
Pasa lo mismo, pero a mucha mayor escala, por culpa de vivir en una península. Excepto para ir a Portugal, hay que andar y/o nadar mucho para llegar al extranjero:
A mi ese aislamiento no me gusta. Seguro que exagero, pero creo que nos hace menos viajeros, menos cosmopolitas y un poco más incultos. Vale que hay muchos extranjeros por aquí, pero eso no cuenta porque una cosa es recibir turistas y otra ser un turista. Te cambia la perspectiva de forma radical. Con todo, he de reconocer que me encanta la playa ![]()



